José Félix de Restrepo He aquí, el más ilustre hijo de Envigado y uno de los colombianos más notables en toda la historia de la nación. Alguna vez, el Maestro Germán Arciniegas, reconocido como el mejor historiador contemporáneo, que estaba en el convencimiento que para la historia de Colombia eran de igual importancia la vida de Bolívar, Santander y las de los Restrepo de Envigado: José Félix y José Manuel. El 28 de noviembre de 1.760, nació en el partido de Envigado y fue bautizado en la iglesia parroquial de dicha Villa por el Presbítero Juan José Restrepo. Doctor en Derecho Civil y uno de los más destacados educadores de Antioquia; Consejero de Estado; Ministro de Relaciones Exteriores; Secretario del Interior; Parlamentario; Magistrado y Presidente de la Corte Suprema de Justicia. Redactó el Proyecto de "La Manumisión de Esclavos" y lo defendió en forma elocuente, lo que le valió el título de "Libertador de los Esclavos", murió en Bogotá el 23 de septiembre de 1832. Biblioteca José Félix de Restrepo Con el rendimiento económico de las antiguas Fiestas del Carriel, popular evento folclórico realizado por primera vez en Envigado en el año de 1951, la Sociedad de Mejoras Públicas, acometió el acariciado proyecto de una biblioteca pública, la más sentida necesidad del estamento estudiantil en todos sus niveles, de la clase trabajadora y de la tradición cultural del pueblo envigadeño. Y como lo prometido es deuda, y así fuese con una ligera organización empírica al igual que con una rudimentaria dotación de mobiliario y material de lectura, la Biblioteca abrió sus puertas el 7 de diciembre de 1951, bautizada con el nombre de "José Félix de Restrepo", nombre que aún conserva y que con el correr de los años se ha convertido en la más auténtica y audaz empresa cultural con que cuenta Envigado, y la única que con el carácter de biblioteca pública funciona en esta importante del Aburrá Sur. Alejandro Vélez Barrientos Nació el 26 de noviembre de 1794. Fue discípulo de José Félix de Restrepo en Filosofía y del Sabio Caldas en Altas Matemáticas e Ingeniería Civil. Comandante del Batallón Girardot y Capitán de Ingenieros en el Estado Mayor General. Fue Cónsul General de Colombia en los Estados Unidos, Diputado por Antioquia al llamado Congreso Admirable, Gobernador de Antioquia, Ministro de Relaciones Exteriores, Consejero de Estado y Senador de la República, murió en Bogotá el 19 de marzo de 1841. Una de las más prestigiosas instituciones de educación pública de Envigado lleva con orgullo su nombre como testimonio de gratitud de las generaciones pasadas y presentes a tan insigne ciudadano. Miguel Uribe Restrepo Llamado Demóstenes Colombiano por sus dotes oratorias. Nació en Envigado el 19 de junio de 1792, Fue discípulo del Sabio Caldas y de Camilo Torres. Reemplazó a Caldas en las cátedras de Matemáticas e Ingeniería. Primer profesor de Filosofía que tuvo la Universidad de Antioquia, enloqueció ante el fusilamiento de Camilo Torres por lo que le perdonaron la vida los españoles. Sin embargo, recuperó la cordura, y fue consejero de Estado y presidente del Senado, siendo siempre reconocido por inconforme y contestario, casó pelea intelectual con Simón Bolívar, a quien calificaba de monárquico. El domicilio donde naciera el prócer es desde hace varios años la Casa de la Cultura del municipio. Esta Casa de la Cultura, la cual lleva su mismo nombre: "Miguel Uribe Restrepo", es considerada una de las más bellas sedes culturales del Valle de Aburrá. José Manuel Restrepo Vélez En la vida de la República de Colombia, durante la mayor parte del siglo XIX, el nombre de José Manuel Restrepo Vélez tiene notabilísima importancia, prócer envigadeño denominado "Padre de la Historia Nacional". Nació en Envigado el 30 de diciembre de 1781, fue Diputado al Congreso de las Provincias Unidas; Gobernador de la Provincia de Antioquia en 1818; Presidente del Congreso Nacional, cargo desde el cual firmó la Ley de la Libertad de los esclavos. Se destacó como escritor y su obra "Historia de la Revolución de Colombia" está considerada como su obra cumbre, murió en Bogotá el 1° de abril de 1863, a la edad de 81 años. Una de las más prestigiosas instituciones de educación pública de Envigado lleva con orgullo su nombre como testimonio de gratitud de las generaciones pasadas y presentes a tan insigne ciudadano. Marceliano Vélez Barreneche Nació en la ciudad de Envigado el 18 de junio 1832, en la finca de propiedad de don Avelino Mejía, a ocho cuadras de la finca "La Paz". La casa donde nació había servido en 1776 como capilla de la naciente Parroquia de Santa Gertrudis La Magna. Obtuvo el grado en Derecho y Ciencias Políticas en la Universidad de Antioquia, llamada en ese entonces Colegio Provincial, siendo el primer doctor que se graduó el Alma Máter. Fue un militar aguerrido, ocupando cargos como Fiscal, Juez de Circuito, Rector de la Universidad de Antioquia, Alcalde de Medellín, Senador de la República y Gobernador de Antioquia, cargo que ejerció en cinco ocasiones. Murió en Medellín el 13 de abril de 1923 a la edad de 91 años. El Honorable Concejo Municipal de Envigado en memoria de este ilustre personaje consagró por medio de un Acuerdo, el Parque Principal con su nombre. Una de las más prestigiosas instituciones de educación pública de Envigado lleva con orgullo su nombre como testimonio de gratitud de las generaciones pasadas y presentes a tan insigne ciudadano. Padre Jesús María Mejía Bustamante Nació en Sonsón, el día martes 8 de julio de 1845. Fue bautizado en la Iglesia de Sonsón por el Padre José Tomás Henao y confirmado en 1874 por Juan de la Cruz Gómez Plata. A sus 20 años, viaja a Medellín y se matricula en el Colegio de Jesús teniendo como profesor entre otros, al doctor Pedro Justo Berrío y como condiscípulo a don Fidel Cano. El 17 de diciembre de 1868, fue nombrado Perfecto de estudios del Seminario y luego de recibir las otras órdenes se le confiere el Presbiterado el 7 de marzo de 1869 en Medellín. Sus primeros cargos ministeriales fueron: Párroco de Jericó en 1.874, Párroco en Aguadas, Predicador de misiones populares en Antioquia y Rector del Colegio Oficial de Manizales. Llega entonces a Envigado como excusador para ayudar al Pbro. Julián María Upegui en 1869 y se produce esa singular simbiosis que operó desde el primer momento entre este inteligente sacerdote y la comunidad envigadeña. Es nombrado Párroco en propiedad de Envigado en el año de 1880, curato en el que permanece hasta 1918, su principal obra fue el magnífico templo de Santa Gertrudis en cuya construcción gastó más de 20 años, considerado como uno de los más bellos del país y agregado oficialmente a la Basílica de San Juan de Letrán en Roma por el Papa León XIII. Fundó el Colegio de Jesús y el Hospital que Envigado tuvo en ese entonces, construyó el Colegio de La Presentación y dotó el Templo de Santa Gertrudis del hermoso retablo del altar mayor, el púlpito, la decoración interior y de la admirada imaginería religiosa europea. Implantó en las mentes y corazones de los envigadeños la práctica cotidiana de las buenas costumbres, el respeto a la ley moral y la ley civil, el amor a los semejantes sin distinguir raza o posición económica, la práctica acendrada de la caridad cristiana y la convivencia entre todos, se le dio sepultura en la Parroquia de Santa Gertrudis el 21 de febrero del año 1927. Fernando González Ochoa El Mago, el brujo de Otraparte, el Maestro, el Pensador, el Filósofo y muchos calificativos más se le han dado para expresar la profunda huella dejada a este visionario en el espíritu y el pensamiento de los colombianos; Fernando González Ochoa es el envigadeño más universal que tenemos en el campo del arte y la intelectualidad, solo comparable en su dimensión internacional a la pintora Débora Arango Pérez, nació en el año de 1895 en una casa situada media cuadra arriba de la actual Plaza de Mercado de Envigado. Su trabajo de grado "Una Tesis" como abogado de la Universidad de Antioquia, enuncia el derecho de todo hombre a no obedecer, cuando lo ordenado viola el principio ético-moral del individuo. Fernando González sacude de tal manera la estructura establecida, que su tesis es colocada en el índice de autores prohibidos por la Iglesia Católica, siendo por tanto pecado mortal leer su obra.  A la edad de 45 años, había escrito: Mi Simón Bolívar, Santander, Mi Compadre, Los Negroides, don Mirócletes, Cartas a Estanislao, El Remordimiento, Salomé, Viaje a Pie, El Hermafrodita Dormido y Pensamientos de un Viejo, entre muchos otros que escribió en su retiro de "Otraparte". Falleció en su casa "Otraparte" de Envigado en donde había nacido, el domingo 16 de febrero de 1964, de un infarto, cuando estaba próximo a cumplir 69 años de edad. Una de las más prestigiosas instituciones de educación pública de Envigado lleva con orgullo su nombre como testimonio de gratitud de las generaciones pasadas y presentes a tan insigne ciudadano. Francisco Restrepo Molina Nació en Envigado el jueves 9 de junio de 1898, hijo de don Francisco Restrepo Lalinde quien había sido Alcalde de Envigado, realizó su carrera de Medicina en la Universidad de Antioquia que terminó en el año de 1924. A partir de 1949 dirigió la cátedra de Medicina Tropical y Medicina Interna en la Facultad de Medicina de la Universidad de Antioquia, ejerciendo su legendario trabajo de docente por espacio de 23 años. Pero lo que en realidad más asombra del periplo vital de Francisco Restrepo Molina fue la forma total como se entregó al servicio de los envigadeños desde todas las formas posibles de su múltiple e incansable personalidad, no fue solo en el ejercicio profesional de la medicina como se conoció los numerosos ejemplos de su humana bondad, sino también su conciencia de la pobreza que lo llevó en muchas ocasiones a no cobrar o a dejar dinero para las medicinas. Por eso ocupó y ocupa un lugar tan privilegiado en el corazón de Envigado. Fue entonces apenas natural, que su muerte acaecida el 13 de junio de 1976, no solo llenara de dolor a sus hijos, sino que enlutara a la sociedad envigadeña que de alguna manera sintió que también quedaba huérfana. Una de las más prestigiosas instituciones de educación pública de Envigado lleva con orgullo su nombre como testimonio de gratitud de las generaciones pasadas y presentes a tan insigne ciudadano. Jorge Franco Vélez Nacido en Envigado, el 19 de diciembre de 1922, doctor en "Medicina y Cirugía" de la Facultad de Medicina de la Universidad de Antioquia. Catedrático de Medicina Tropical en la famosa Sala San Roque del Hospital Universitario, trasegó también como burócrata por el Seguro Social en su parte administrativa y trabajó en la Clínica de Santa Gertrudis de esta Institución en Envigado. Pero fue su vena de escritor la que realmente lo lanzó a la fama y a la admiración y consideración nacional. Obras suyas son: Palabras del Transeúnte, Terapia Ocupacional, El Quijote a lo Paisa, Las Gazaperas de Argos, Marceliano, entre otras. Pero por sobre todas, Hildebrando, novela que ha sido y sigue siendo un auténtico éxito de ventas con varias docenas de ediciones y que incluso fue llevada a la televisión: "La Biblia de los Alcohólicos" como la bautizó Joaquín Vallejo Arbeláez. Débora Arango Pérez Sin duda una de las más rutilantes estrellas en el firmamento envigadeño del siglo XX. Y realmente nació en Medellín, pero por un accidente, porque su ancestro familiar en nuestro solar nativo se remonta por varias generaciones; bien elocuente es el hecho incontrastable que su padre don Castor María Arango Díez nació en la misma Casablanca que habría de ser más tarde la residencia permanente de Débora. Nuestra pintora fue la octava hija de un total de catorce descendientes; nació en Medellín el 11 de noviembre de 1907 y falleció en Envigado el 4 de diciembre de 2005. Estudió con las hermanas de La Presentación y cuando dejó sus estudios en 1923 siguió practicando la pintura, indagando en su trayectoria plástica al mismo tiempo que, como autodidacta, iba nutriéndose de filosofía y literatura, para participar en 1937 de una exposición colectiva y comenzar a trabajar intensamente en su taller. En los años 40 viajó primero a México donde aprendió la técnica del fresco con el Maestro Antonio María Ruiz. Los murales de Orozco, Rivera y Siqueiros le impresionaron e influyeron en su estilo y color, para después viajar a Nueva York, donde empapó sus retinas con todas las sugerencias artísticas de la ciudad de Hudson. Esta artista quien formó parte de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, es la clara muestra proyectada de su integridad plástica y humana, entendiéndose a nivel nacional e internacional como una pintora a carta cabal, pupila de Pedro Nel Gómez y Eladio Vélez, logrando como los grandes, superar a sus maestros y anticiparse a su época. Su arte duro, brutal y profundamente humano, no sólo fue incomprensible para la década de los años 40, sino además rechazado y condenado en un ambiente que no le fue propicio, por lo que debió conformarse con el retiro voluntario y permanecer en el exilio durante más de 30 años en su querida Casablanca en Envigado. Para fortuna de los envigadeños y del mundo entero, esta fue una historia pasada, hace mucho tiempo ya que la autenticidad y la calidad de su trabajo plástico dejaron de ser motivo de debate, y la figura de Débora Arango pasó a inscribirse por derecho propio entre la lista de los artistas colombianos y mundiales más importantes del siglo XX. Santa Gertrudis Desde un oscuro convento de Sajonia Gertrudis brillaría con luz propia siendo designada por ello como La Magna.n Gertrudis, monja enclaustrada y recoleta desde la temprana edad de cinco años, como era de usanza en esta época tan dada a asegurarse al mismo tiempo un lugar en la tierra y en el cielo. Novicia de brillante cerebro, de clara inteligencia inclinada en sus primeros años a la lectura y el estudio de los clásicos, mereciendo por ello el calificativo de disipada por la severa autoridad conventual de Santa Matilde su mentora y amiga; y por la Abadesa, la otra Gertrudis, hermana de Santa Matilde y origen de las múltiples confusiones de que han sido objeto por parte de sus biógrafos, empeñados en recargarla de títulos y honores que jamás ostentó, olvidando que los mejores títulos de Mi Santa Gertrudis son otros y de mejor timbre. Qué extraño que una monja limitada por la rigurosa regla benedictina, cuando luego de aplicar talento, constancia y devoción a la más estricta vida contemplativa y tocada ya por la gracia celestial, herida en lo más hondo de su sensible corazón por Divinas Visiones, rompiera el precepto Paulino que en el templo ordenaba callar a las mujeres... y hablara... y escribiera... y tronara con dulce trueno celestial exactamente 300 años antes que Teresa de Ávila. La voz autorizada de Gertrudis, entonces habló. Y ya no callaron más las mujeres en templo. Que extraño que una oscura monja de oscuro convento venga a colocar las mujeres en el mapa de la Edad Media en el sitio justo que antes les negaron su tiempo y su religión. Gertrudis elevó sus pies sobre esta tierra. Trasladada al Convento de Helfa en el norte de Alemania, convento que por influencia de franciscanos y dominicos se había sustraído a la tremenda relajación imperante en los conventos y regida pues ahí por Gertrudis de Hackeborn de espíritu recio y grandes virtudes de educadora, encontró también allí a Matilde de Hackeborn hermana de la Abadesa y animada por tan singulares preceptoras, emprendió el camino de la perfección que a tan altas cumbres habría de llevarla. De la lucha heroica de Gertrudis por alcanzar la perfección mientras como amanuense del convento transcribía textos clásicos y sagrados, poco sabemos. Sabemos si, que Cristo correspondió a la exquisita generosidad de nuestra Santa mostrándosele en visiones místicas y revelaciones a partir de los 26 años. Ya antes había escrito el Libro de la Gracia Especial consignando las experiencias místicas de su preceptora Santa Matilde, que algunos autores la identifican con la doña Matilde del purgatorio de Dante, y a partir de sus propias experiencias escribió el Embajador de la Divina Piedad, Divinas Insinuaciones y Heraldo de la Amorosa Bondad de Dios, que en opinión de eruditos europeos, es probablemente con las obras de Santa Teresa, el escrito más útil dado a la Iglesia por una mujer. Sobre su primera visión, cuenta ella misma, que oyendo una vez estas palabras, "Yo he visto al señor cara a cara" que las estaban cantando en la Iglesia, vio como un rostro hermosísimo lleno de luz, brillos y resplandores, cuyos ojos penetraban su corazón y llenaron su alma y su cuerpo de una delicia inexplicable que no puede expresar lengua alguna. El amor Divino que en su pecho ardía y consumía su alma parecía el único principio de todas sus acciones y afectos. Pero aquel hermoso joven que así le miraba, estaba separado de ella por un seto vivo de enmarañadas zarzas y cuando ella extendió su mano para saludarle y el joven extendió la suya, vio entonces con asombro, que en la palma de la mano tenía marcada la huella de los clavos recibida en el Gólgota. Santa Gertrudis murió el 17 de noviembre de 1301 o 1302 alrededor de los 45 años, al cabo de diez años de penosas enfermedades. Aunque no fue canonizada formalmente, Inocencio XI introdujo su nombre en el Martirologio Romano en 1677. Clemente XII ordenó que se celebrase su fiesta en toda la Iglesia de Occidente. Tanto los Benedictinos como los Cistercienses aseguran que el Monasterio de Helfa pertenecía a sus respectivas órdenes y veneran especialmente a Santa Gertrudis. Esta fue la vida terrenal y el entorno de Gertrudis llamada después La Magna. A su muerte, recibió el culto local de sus contemporáneos quienes veían en ella una verdadera elegida del cielo, Cristo la había distinguido con singulares visiones, es sin lugar a dudas la verdadera iniciadora del culto al Sagrado Corazón de Jesús, años más tarde el papa Inocencio en reconocimiento a la veneración que se le tributaba le asignó un lugar en el santoral y fijó la fecha del 16 de noviembre para su veneración universal, probablemente no fue canonizada nunca de la manera como se conocen las canonizaciones hoy, porque esta costumbre solo se iniciaría hacia el siglo XIV; pero sus reliquias están en el palacio de Brunswic en rica urna funeraria y por extraños designios es en Envigado donde se le rinde especial y profunda veneración. La leyenda, consignada en los escritos del Padre Jesús María Mejía, párroco de Envigado por 50 años, verdadero motor de su progreso, forjador del talante envigadeño y constructor del actual templo de Santa Gertrudis a partir de 1869 en compañía de Manuel Uribe Ángel quien actuó como síndico de la obra, cuenta de manera muy sencilla este singular y sorprendente proceso. Deseosos entonces de permitir la participación ciudadana en la escogencia del que sería el Santo Patrono definitivo de Envigado a partir de la creación de la Parroquia, de manera muy rústica, como correspondía apenas a las sencillas costumbres del lugar, fueron echadas en un sombrero las papeletas con los distintos nombres que entregaron los proponentes, extraída la papeleta ganadora, vieron que correspondía a Santa Gertrudis, y aunque si bien es cierto por aquel entonces había varias importantes damas con aquel nombre, en atención a tratarse de una Santa más bien desconocida en el contorno y recordando tal vez la dedicación a la Virgen de los Dolores que tenía la primera capilla, decidieron nuevamente echar suertes apareciendo otra vez el nombre de Gertrudis. Como lo que se pretendía muy probablemente era honrar a la Madre de Dios, una tercera vez echaron las papeletas en el sombrero, pero ante la expectación general, igualmente por tercera vez consecutiva apareció el nombre de la Santa. Estupefactos y creyendo ver la voluntad del cielo en esta extraña coincidencia, optaron por acatar lo que parecía ser algo superior a su voluntad y Santa Gertrudis fue la Patrona de Envigado. Así lo ha sido por más de 200 años. Su festividad anual, hoy como ayer, debiera ser la más importante en la vida de los envigadeños, quienes veneran y aman a su patrona, tal vez sin conocerla mucho, pero la sienten en la cotidianidad de sus vidas, la aman y la veneran en lo profundo de su corazón y advierten de una muy extraña manera, que de alguna forma ella preside toda la vida del lugar. Lo cierto es, que el envigadeño no ha sido inferior al perfil de su Patrona. Una de las comunidades más cultas del país, más estudiosa y más próspera en cerebros privilegiados, ha tachonado siempre la historia colombiana con nombres fulgurantes en el arte, la ciencia y el saber y con una clara vocación universitaria se encamina segura hacía un futuro prometedor. Y aquí está finalmente Gertrudis, porque reliquias suyas se guardan en el templo Parroquial. La vida del entorno transcurre como siempre al abrigo de sus viejas ceibas, sembradas por orden del General Rengifo, por la misma época en que se iniciaba la construcción del templo; las bandadas de palomas rumorean tranquilas en el parque, y... quien sabe... quién puede saber, que nuevas sorpresas nos tenga preparadas en el futuro, como siempre: ¡Gertrudis! Presbítero José Miguel de la Calle Nació el 31 de agosto de 1755 y hallándose en peligro de muerte, fue bautizado por necesidad para luego suministrarle el bautismo solemne el 21 de septiembre, alternó el poder civil con el eclesiástico de Antioquia, hizo sus estudios en un famoso Seminario que existió en Envigado a mitad del Siglo XVIII. Se tituló en Derecho Canónico en el Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario de Bogotá, fue coadjutor en el Municipio y luego cura de Rionegro. Miembro de la Asamblea Constituyente del Estado de Antioquia en 1818 y al año siguiente fue Diputado a la Asamblea y de la Legislatura que proclamó la independencia de España. En 1814 fue Gobernador de Antioquia, cargo desde el cual sancionó la Ley sobre la libertad de esclavos, huyó del régimen español y se ocultó en las montañas. Luego de la vuelta del "Pacificador", el obispo de Popayán lo nombró Vicario General y Gobernador de la Provincia de Antioquia, falleció en Santa Fe de Antioquia, el 26 de diciembre de 1839.  Una de las más prestigiosas instituciones de educación pública de Envigado lleva con orgullo su nombre como testimonio de gratitud de las generaciones pasadas y presentes a tan insigne ciudadano.  

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